martes, 8 de diciembre de 2015

Breve historia de vida de un punto

B siempre quiso tener hijos. A pesar de que tenía sus organos reproductores en perfecto estado (la doctora A se lo había confirmado), de comer sanamente y correr todos los días 4 kilómetros (a la derecha o a la izquierda); su vida parecía estar destinada a ser la de un eterno soltero. A veces visitaba a su hermano C quien vivía a la derecha y oía con envidia las anécdotas que contaba sobre la recién nacida D que había tenido con su flamante esposa E. ¿Pasaría toda su vida moviéndose entre su madre y su hermano? De las injusticias de la vida de nacer en un mundo de una sola dimensión ser el segundo hijo a la derecha era una de las peores.

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